Una coloración sencilla y económica que permite identificar el parásito denominado Trichomonas vaginalis es el resultado que hoy muestra el grupo de Microbiología Molecular de la Universidad de la Sabana a la comunidad científica.

Hasta ahora, la verdadera prevalencia de la tricomoniasis vaginal (enfermedad de transmisión sexual subestimada en Colombia) no se conoce en nuestro medio, debido en parte a la dificultad que presenta el manejo de muestras de flujo vaginal en los laboratorios, que muchas veces tienen sus sitios de observación microscópica lejos o reciben muestras de otros sitios, situación que no favorece el proceso de identificación, ya que éste parásito pierde su motilidad característica 10 o 20 minutos después de la toma.

Este es un parámetro importante a la hora de validar la nueva coloración, llamada Wrigth-fast-fucsina, pues se trata de una técnica que no requiere el examen inmediato de la muestra ni tampoco inversiones adicionales por parte de los laboratorios.

El hallazgo, que combina dos coloraciones de uso corriente en los laboratorios, permite observar claramente todas las estructuras que identifican a este patógeno, así como diferenciarlo de los leucocitos (presentes en la flora vaginal normal), tanto a partir de muestras clínicas como de cultivos.

El método tiene una confiabilidad del 98 por ciento, según se corroboró en un estudio realizado en 103 muestras de flujo vaginal procedentes del Hospital San Antonio de Chía y del Laboratorio Bioanálisis de Zipaquirá (entre octubre del 2004 y mayo del 2005).