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Periodontitis y preeclampsia

La investigación evaluó la hipótesis de que la Enfermedad Periodontal, infección oral que afecta los tejidos del sostén del diente (encía y hueso alveolar), es un factor de riesgo para el desarrollo de preeclampsia en mujeres embarazadas.

Se evaluaron 378 mujeres embarazadas en un estudio de casos y controles, 130 preeclámpticas y 243 sistémicamente sanas.

De las primeras, el 64 por ciento presentaron enfermedad periodontal, comparadas con un 37 por ciento en las pacientes sanas.

Esto permitió establecer que las mujeres embarazadas con enfermedad periodontal tienen tres veces más riesgo de desarrollar preeclampsia, en comparación con las mujeres que no sufren de enfermedad periodontal.

Actualmente, el Grupo Medicina Periodontal de la Escuela de Odontología, el Departamento de Medicina Familiar y el Hospital Universitario del Valle (HUV), con el patrocinio de Colciencias, realizan un ensayo clínico controlado, brindando tratamiento de enfermedad periodontal a las mujeres preeclámpticas del HUV y evalúan su impacto en el desenlace del embarazo.

Reducción de riesgo de preeclampsia

Esta investigación evaluó la Aplicación de un Modelo Biopsicosocial para la reducción de la morbilidad y mortalidad materna y perinatal en los países asiáticos.

Se persiguieron dos objetivos. El primero, validar el instrumento de riesgo biopsicosocial prenatal, inicialmente en América Latina y ahora en los países asiáticos, para identificar a las mujeres embarazadas con mayor riesgo de presentar complicaciones:

En América Latina y en los países asiáticos se encontró un poder de predicción del instrumento del 74 por ciento.

El riesgo que más se identifica es el de la preeclampsia y, en la condición perinatal, el bajo peso al nacer.

El segundo objetivo fue mostrar la efectividad de la suplementación oral con calcio y ácido linoleico conjugado, en la reducción de riesgo de preeclampsia (en un tercer ensayo clínico controlado).

El estudio se realizó en Shanghai (China) y Dhaka (Bangladesh).

Hoy, los resultados le han dado validez externa a la investigación liderada en Colombia y ha permitido describir mecanismos de acción para la metodología creada en la Universidad del Valle.

Además, desde el 2001 en las normas del Ministerio de Salud se incorporaron algunos elementos del Modelo para la Atención de Gestantes en Colombia, con el fin de reducir la mortalidad materna, teniendo en cuenta que la preeclampsia es la primera causa.

La validación del Modelo en Asia tuvo financiación de Partners in Population and Development (Asia) y Colciencias.

Simulación para desarrollar competencias

Lo nuevo en el tema de la simulación clínica no tiene nada que ver con modelos sofisticados para aprender a reanimar a un paciente o a entubarlo, sino con la esencia misma que le da vida a estos instrumentos de aprendizaje.

Esto significa aprovechar los centros de simulación para el desarrollo de competencias profesionales, mediante estrategias que giran en torno a la construcción de escenarios cada vez más ‘reales’, en los que los estudiantes aprenden a abordar a los pacientes.

Un ejemplo que se podría manejar a través de la simulación, y que supera el simple hecho de aprender lo técnico, sería analizar los factores que incidieron en el manejo clínico de un paciente crítico X.

¿Cómo? Retomando el caso ocurrido en la sala de urgencias del hospital, pero en el centro de simulación, es decir recreando allí un escenario muy similar, con el fin de evaluar los roles que fallaron y generar soluciones.

En este contexto, la propuesta del grupo de investigación de la Universidad de la Sabana contempla también la utilización de otras herramientas como sesiones de videorazonamiento para originar conocimiento alrededor de un caso, un signo o un síntoma; diseño de guías de trabajo; un banco de datos con casos clínicos reales documentados y propósitos muy definidos de acuerdo con lo que se espera de los estudiantes en cada etapa.

En pocas palabras, pasar del dominio técnico al saber hacer en un contexto determinado, al análisis y a la interpretación.

Sólo así, estos estudiantes estarán preparados para abordar pacientes con respeto, ética y un nivel profesional muy alto.

Nuestra sordera genética

Decir que la sordera de una familia donde hay 4 o 5 sordos es genética y hereditaria, no es novedoso.

Pero sí lo es decir cuál gen está dañado, por qué se afectó, en qué parte, qué repercusiones tiene ese daño y posibles alternativas terapéuticas a futuro.

Por eso el equipo de trabajo del programa de estudios genéticos en enfermedades visuales y auditivas de la Universidad Javeriana viene desarrollando diversos proyectos para detectar las mutaciones más frecuentes propias de nuestra población colombiana.

¿A qué se refiere esto? En muchas clases de sorderas, no sindrómicas, ha sido implicado el gen GJB2 (que produce la Conexina 26), lo que explica hasta el 50 por ciento de todas las sorderas genéticas que se observan en el país.

Este gen ha presentado diversas mutaciones y cada una implica una forma especial de sordera.

Lo interesante de los resultados es que la frecuencia de dichas mutaciones en Colombia es muy diferente a lo reportado en otras poblaciones: existen algunas que son sumamente raras en otros grupos étnicos y otras altísimamente frecuentes en otros países, que son muy raras entre nosotros.

Tal es el caso de la mutación 35delG, que se observa en España en el 50 por ciento de los casos, mientras acá solo se detectó en el 25 por ciento de los sordos.

Por el contrario, mutaciones como las S199P, V27I y M34T del mismo gen, explicaron el 21 por ciento de las sorderas colombianas, mientras se reportan muy pocos casos en el resto del mundo.

Es decir, que tenemos que armar nuestro mapa genómico, para que a futuro podamos hacer nuestros propios paneles diagnósticos moleculares, pues no tendría sentido buscar mutaciones génicas que en Colombia no son frecuentes.

Médico saludable, paciente saludable

El estudio Healthy doc, Healthy patient, liderado por la Universidad de Los Andes, busca que haya coherencia entre lo que el médico predica y lo que practica.

El argumento es sencillo: si el paciente se encuentra con un médico barrigón, fumador y medio dormido, recibirá un mensaje que no está acorde con lo que él recomienda.

En cambio, si éste médico es delgado, no fuma y se alimenta bien, resultará más convincente al hablar de hábitos saludables.

Entre las estrategias, a los estudiantes se les hace una encuesta, un test de medición de peso y talla, pruebas físicas de abdominales y flexibilidad y exámenes de laboratorio para medir glicemia y perfil lipídico (colesterol).

Además, reciben conferencias sobre el tema y asesoría permanente para los interesados en mejorar sus hábitos de vida en nutrición, actividad física y tabaquismo.

Dentro de la misma temática, y como práctica de medicina social, los estudiantes también hacen un ejercicio de salud pública con el fin de plantear un proyecto de intervención en una comunidad elegida.

El programa hace parte de una iniciativa mundial promovida por el Departamento de Medicina Preventiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Emory (Atlanta, Estados Unidos).

‘Deprimente’ que no sepan sobre esta enfermedad

Con el concurso del Inclen, un grupo de investigadores de la Universidad Javeriana trabaja en el desarrollo de una intervención educativa específica para enseñar a los médicos de atención primaria a detectar y tratar la depresión, ya que ellos conocen muy poco o nada sobre su diagnóstico y manejo, a pesar de ser una de las enfermedades más prevalentes y discapacitantes en el mundo.

Lo anterior hace parte del Proyecto Internacional de Depresión, que en Colombia es financiado por Colciencias desde el 2003 y en el que participan también China e India.

En la práctica, en términos de salud pública, resulta importante conocer éstos resultados.

Concretamente, se tienen datos comparativos en cuanto a conocimiento y conductas de los médicos en los tres países: quién sabe más, cuánto tiempo interrogan en cada sitio y número de pacientes que atienden por hora, entre otros indicadores.

También hay datos sobre el estigma de la depresión y el conocimiento de los pacientes acerca de su trastorno. Aquí, se plantea cómo, en la medida en que el paciente no conozca su enfermedad, el médico probablemente no la detecte.

Por otra parte, se han evidenciado errores de formulación y se han examinado, mediante grupos focales, algunas de las dificultades administrativas para el manejo de estos pacientes.